
Cortesía de Tanke Films

El trompetista Cristián Cuturrufo y sus tres hermanos se criaron escuchando el acordeón paterno y más de una vez durmieron en cajas de batería. En 1997 un incendio devastó la casa familiar con instrumentos e historia y ellos fundaron el Club de Jazz de Coquimbo. Nunca han parado de “sonar” y su intimidad refleja un estirpe alegre, talentosa y devota de la Virgen de Andacollo. Estuvimos en su mesa disfrutando del swing de una familia que lleva la música en la sangre.